Mantener la presión correcta en los neumáticos es una de las operaciones de mantenimiento más sencillas y más importantes que puedes hacer. Un neumático mal inflado no solo consume más combustible sino que puede ser peligroso en frenadas de emergencia y reduce significativamente la vida útil del neumático. En esta guía te explicamos todo lo que necesitas saber.
¿Por qué es importante la presión correcta?
Neumático con presión baja (desinflado): el neumático se deforma excesivamente al rodar generando calor. Aumenta el consumo de combustible hasta un 3% por cada 0,2 bar de presión insuficiente. Desgasta los bordes del neumático más rápido que el centro. Reduce la capacidad de frenado y la estabilidad en curvas. En casos extremos puede causar un reventón.
Neumático con presión alta (sobreinflado): el neumático es demasiado rígido y desgasta el centro más rápido que los bordes. Reduce el área de contacto con el asfalto empeorando la adherencia. Hace la conducción más dura e incómoda. Aumenta el riesgo de daño por impacto en baches.
¿Dónde encontrar la presión correcta para mi coche?
La presión correcta para tu vehículo específico está indicada en estos lugares. En la pegatina del marco de la puerta del conductor o copiloto: es el lugar más frecuente. Abre la puerta y busca una pegatina en el canto de la puerta o en el marco. En la tapa del depósito de combustible: algunos fabricantes ponen la información de presión aquí. En el manual del propietario del vehículo.
Los fabricantes suelen indicar dos presiones diferentes: una para carga normal (conductor solo o con poco equipaje) y otra para carga máxima (todos los asientos ocupados y maletero lleno). Con carga máxima generalmente se recomienda aumentar la presión entre 0,2 y 0,4 bar respecto a la presión normal.
Las presiones habituales para turismos convencionales están entre 2,0 y 2,8 bar en el eje delantero y entre 2,0 y 3,2 bar en el eje trasero dependiendo del vehículo.
¿Cuándo revisar la presión?
Siempre con los neumáticos fríos. La presión aumenta cuando los neumáticos se calientan con el uso entre 0,2 y 0,4 bar. Si mides la presión con los neumáticos calientes (después de conducir más de 2-3 km) obtendrás una lectura más alta que la real y podrías desinflar más de lo necesario.
Lo ideal es revisar la presión por la mañana antes de usar el coche o después de que el coche haya estado parado al menos 3 horas.
Frecuencia recomendada: una vez al mes y siempre antes de un viaje largo o cuando vayas a llevar carga o remolque.
Cómo calibrar la presión paso a paso
Paso 1: localiza el tapón de la válvula en la llanta de cada rueda. Es un pequeño tapón cilíndrico de plástico negro o metal.
Paso 2: retira el tapón de la válvula y guárdalo en un lugar seguro para no perderlo.
Paso 3: conecta el manómetro o la manguera del compresor a la válvula. Si usas el compresor de una gasolinera asegúrate de programar la presión deseada antes de conectar.
Paso 4: lee la presión actual en el manómetro y compárala con la presión recomendada para tu vehículo.
Paso 5: si la presión es baja añade aire hasta alcanzar la presión correcta. Si la presión es alta pulsa la pequeña lengüeta dentro de la válvula para liberar aire hasta alcanzar la presión correcta.
Paso 6: comprueba la presión de los cuatro neumáticos y también de la rueda de repuesto si tienes acceso a ella.
Paso 7: vuelve a colocar los tapones de las válvulas. Aunque parecen insignificantes los tapones evitan que entre suciedad en la válvula que podría causar fugas lentas de aire.
Herramientas para revisar la presión en casa
Manómetro de presión: el más básico y económico. Un manómetro digital de calidad cuesta entre 5 y 15 euros. Te permite medir la presión pero no añadir ni quitar aire.
Compresor portátil con manómetro: la opción más completa para uso doméstico. Permite medir y ajustar la presión sin depender de la gasolinera. Precio: 25-60 euros. Los modelos más modernos tienen conexión USB y se pueden usar también para inflar colchonetas bicicletas y balones.
Sistemas TPMS (Tire Pressure Monitoring System): muchos coches modernos llevan sensores de presión en cada rueda que monitorizan la presión en tiempo real y avisan al conductor si algún neumático pierde presión. Si tu coche tiene TPMS recuerda que los sensores deben recalibrarse cuando cambias los neumáticos o la presión.
Presión de neumáticos en invierno
En invierno con temperaturas muy bajas la presión de los neumáticos baja de forma natural porque el frío reduce el volumen del aire. Por cada 10 grados que baja la temperatura la presión de los neumáticos baja aproximadamente 0,1 bar. En una noche de invierno muy fría los neumáticos pueden estar 0,2-0,3 bar por debajo de lo normal aunque no haya habido ninguna fuga.
Por eso es especialmente importante revisar la presión en los primeros días fríos del otoño-invierno y ajustarla si es necesario.
Preguntas frecuentes
¿Puedo poner más presión de la recomendada para ahorrar combustible? Algunos conductores inflan los neumáticos por encima de la presión recomendada para reducir la resistencia a la rodadura y ahorrar algo de combustible. Aunque el ahorro existe es muy pequeño (menos del 1%) y a cambio se reduce la adherencia y se acelera el desgaste central del neumático. No merece la pena.
¿La presión del neumático de repuesto es la misma que los demás? No necesariamente. Las ruedas de repuesto de tipo galleta (las pequeñas de emergencia) generalmente se inflan a 4,2 bar independientemente de la presión normal del vehículo. Las ruedas de repuesto convencionales del mismo tamaño que las normales se inflan a la misma presión que el eje en el que van a montarse.
¿Los neumáticos de invierno se inflan igual que los de verano? Sí. La presión recomendada es la misma independientemente del tipo de neumático (verano invierno o cuatro estaciones). Lo que cambia es que en invierno hay que vigilar más la presión por el efecto de las bajas temperaturas.
¿Qué hago si un neumático pierde presión continuamente? Si un neumático pierde presión de forma regular hay una fuga. Las causas más frecuentes son un clavo o tornillo incrustado en la banda de rodadura (a veces el neumático pierde presión muy lentamente y el objeto no es visible a simple vista), una válvula defectuosa o un sellado deficiente entre el neumático y la llanta. Lleva el coche al taller o a un especialista en neumáticos para localizar y reparar la fuga.
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